jueves, 11 de junio de 2009

Diferencia Entre Recursos Renovables y No Renovables



Tradicionalmente se ha considerado distinguir entre recursos renovables y no renovables. Inicialmente se consideró que los recursos vivos, tales como bosques o fauna, se perpetuaban gracias a su habilidad para reproducirse o regenerarse.

Todos los recursos naturales forman entre sí un todo continuo. Decir que existen recursos naturales renovables y otros no renovables no es totalmente exacto, y por ello no existe un sistema único de clasificación. Es útil por tanto examinar los diferentes tipos de recursos atendiendo a su ciclo cronológico, es decir, el tiempo que se requiere para reemplazar una cantidad dada de ese recurso, cuando se ha utilizado una cantidad equivalente para una aplicación determinada.

Desde este punto de vista se pueden considerar como recursos renovables aquellos que poseen un ciclo cronológico corto, y recursos no renovables aquellos que precisan ciclos de tiempo largos para su recuperación. En este sentido, cualquier recurso puede convertirse en no renovable si la demanda y cadencia de utilización excede la capacidad de su ciclo natural.

Dos tipos de recursos naturales, la hierba y el carbón, pueden ser usados para ilustrar el concepto del ciclo cronológico: Cuando el ganado se alimenta de la hierba o ésta es segada, se adquiere de la tierra una cosecha. Si se mantiene la estructura y fertilidad de esa tierra, se producen suficientes semillas, raíces adecuadas y partes vegetativas, se producirá una nueva cosecha, se podrá entonces segar y mantener nuevas cosechas cada año por tiempo indefinido.

Quitar una cosecha cada año no disminuye el suministro disponible para el año siguiente, si la tierra mantiene o se le suministran los nutrientes apropiados. El límite del ciclo cronológico de este recurso solo estaría condicionado por el clima, o la zona geográfica, los cuales influirían en disponer de cosechas anuales, o menor del año si puede crecer continuamente.

En contraste con el ejemplo descrito, los recursos de carbón de la Tierra se constituyeron por encima de millones de años, en el periodo carbonífero (entre los 345 y los 280 millones de años), cuando el clima era caluroso. Los bosques se extendían cubriendo amplias áreas de la Tierra, y las condiciones eran favorables para que los restos de plantas engrosaran grandes acumulaciones, los cuales se descompondrían después orgánicamente.

Subsiguientemente, el calor y presión generaron la deposición de otros materiales sobre los restos orgánicos, y mediante los movimientos de la corteza terrestre se transformaron en carbón.

Los restos orgánicos precisaron millones de años para que las plantas llegaran a esa transformación. Las diferencias de tiempo son tan grandes, que para los fines humanos se puede considerar al carbón como un recurso no renovable, pues no podría ser reemplazado al mismo ritmo que se consume. Así, sólo los suministros disponibles sobre la corteza terrestre, pueden ser tenidos en cuenta para un futuro uso.

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